Para poder comprender lo que ocurre, tenemos que tener en cuenta
dos aspectos: el primero entender que estamos viviendo un contexto de transición hegemónica, donde la
reestructuración de fuerzas y sobre todo la distribución de áreas de influencia
es crucial; y el segundo que el conflicto Ruso- Ucraniano no es algo nuevo, pues el 2013 el
presidente Vicktor Yanukovich quiso unirse a la Unión Europea, y luego al no
firmar el acuerdo, sufrió un golpe de estado que desembocó en la anexión por
parte de Rusia de la península de Crimea y el conflicto al sureste de Ucrania,
en Dombas, entre las fuerzas separatistas de Donetsk y Lugansk y el ejercito
ucraniano.
Crisis 2022
La tensión entre Rusia y Ucrania se reavivó producto de la publicación de la prensa
occidental de información de inteligencia norteamericana, que aseguraba que el presidente ruso, Vladimir Putin, había desplegado 70 mil soldados en la frontera, razón por la cual buscaba “invadir
Ucrania”. Si bien las tropas habían sido desplegadas en la zona, el Kremlin aclaró
que Rusia no invadiría, que no iba a iniciar la guerra y que fue un despliegue
de fuerzas, como cualquier país lo hace dentro de su territorio.
Desde entonces EEUU y la prensa occidental continúan difundiendo información falsa
en la que afirman que Putin invadirá Ucrania. Tal es así que hasta publicaron
una fecha de la supuesta acción militar, la misma se realizaría el pasado 16 de
febrero. Hecho que nunca ocurrió.
Pese a las negociaciones entre ambas potencias, la tensión siguió
en aumento, y durante el fin de semana se registraron bombardeos desde Ucrania
a Dombas y viceversa. En la actualidad los ataques persisten.
Ejes de las
negociaciones
Desde el año 2007, Vladimir Putin advierte el avance de la
OTAN sobre su frontera, pues luego de la caída de la URSS y el Pacto de Varsovia,
la OTAN anexó a varios de los países de Europa del este a sus filas, pertenecientes otrora a
la Unión Soviética, entre ellas las repúblicas del báltico: Letonia,
Lituania, Estonia.
La adhesión de Ucrania a la OTAN representa una amenaza a la seguridad rusa, pues en caso de que EEUU arme con bombas nucleares a Ucrania,
frente a un posible ataque, Rusia no tendría
tiempo de reacción.
Por esta razón Rusia pide garantías de seguridad a EEUU, mientras que este ultimo se niega darlas argumentando que Ucrania tiene el derecho y la libertad de unirse a la OTAN.
La situación se complejizó aún más, después de los dichos del
presidente Ucraniano Volodimir Zelenski, quien en el marco de la Conferencia de
Seguridad de Munich, planteó que renunciaría al Memorandum de Budapest, un
documento que garantiza que Ucrania renuncia al legado nuclear militar que se
encontraba en su territorio durante su pertenencía a la URSS. Por lo que se
sospecha que los temores rusos son ciertos: EEUU planea armar nuclearmente a
Ucrania.
La solución diplomática
que todos esperamos
El 24 de febrero se reunirán el Secretario de Estado
norteamericano, Antony Blinken y el canciller ruso Serguei Lavrov, para intentar
una solución que logre garantías de seguridad. El presidente Emmanuel Macron
llamó tanto a Biden como a Putin para coordinar una reunión bilateral. Biden
aseguró que asistirá si Rusia no invade Ucrania antes; y Putin dijo que es muy
prematuro para confirmar la reunión.
Mientras tanto los enfrentamientos en Dombas continúan, entre
las fuerzas ucranianas y pro rusas, al tiempo que Polonia anunció el inicio de maniobras de
soldados de EEUU cerca de la frontera con Ucrania. Asimismo hoy habrá una reunión
extraordinaria del Consejo de Seguridad Ruso y las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk solicitan al Kremlin el reconocimiento de su independencia.
Consecuencias económicas
y la lucha por el gas
Producto de la campaña de noticias falsas (Guerra psicológica-mediática) difundidas desde occidente, Ucrania ha sufrido pérdidas por 12.000 millones de dólares, además
de la huida de capital e inversores del país.
También ha recibo una asistencia militar de la OTAN de 300 millones, como así mismo 4.000 millones de euros en
ayuda financiera de la Unión Europea, EEUU, Canadá y hasta Japón.
Esta situación ha sumergido al país en una estrepitosa deuda
y donde el único ganador ha sido la industria armamentista estadounidense y el sector financiero.
Las causas de este conflicto no son solo políticas y de
seguridad, también lo son económicas y están vinculadas al control de gas.
El Nord Stream 2, es un gasoducto que intenta proveer gas a Europa desde Rusia
a Alemania y pasa por el mar báltico. Pero Ucrania, una vez puesto en
funcionamiento el gasoducto, no podrá cobrar por el paso de gas por su
territorio el equivalente al 3% de su PBI.
Además el Nord Stream 2 no es la única opción. Ucrania es el
segundo país con mayores reservas de gas después de Rusia, y este recurso es de
crucial importancia para EEUU, quien se niega a que Rusia sea el proveedor de
gas a Europa y espera, seguramente, luego del conflicto, controlar el gas
ucraniano.
Guerra de quinta generación
El nivel tecnológico en el ámbito de la defensa es muy alto y
desde la segunda guerra mundial hay un arma que por su peligrosidad funciona
como disuasoria de la intención de las potencias de volver a enfrentamientos de
alta intensidad, esa arma es la bomba nuclear. Por lo que los países, y más en
este contexto de transición hegemónica, han buscado otras formas de
enfrentarse, porque cualquier enfrentamiento estatal llevará a una guerra
nuclear. Acá es donde surge la cuarta generación de la guerra, a partir de la
cual los conflictos son no convencionales, aparecen otros actores que no son
estatales, y en ellos hay una fuerte participación mediática, pues el ámbito simbólico,
se convierte en un espacio en disputa.
En el aumento de la tensión de la Crisis Rusa- Ucraniana
hemos visto una amplia participación de los medios de comunicación occidentales
difundiendo noticias falsas. Las guerras posmodernas están atravesadas por la participación
de los medios, estos son participes de los procesos, forman parte de la guerra,
son un soldado más en el escenario, porque el ámbito simbólico -que es donde la
información circula- es un espacio en disputa, es una lucha por la opinión
pública. Esto es lo que se denominó Guerra de 4ta generación y que hoy se llama
Guerra de 5ta generación.
El conflicto en Dombas adopta dos características claves de
la 5ta Generación: la Guerra Híbrida, un conflicto no convencional con fuerzas disimiles
(milicias pro rusas y el ejército ucraniano) que incluye otros elementos como
la guerra psicológica mediática, cuya influencia en la opinión publica permite
justificar el accionar militar. Asimismo podemos ver rasgos de guerra proxi o
subsidiaria, dentro de la cual ambas potencias utilizan una guerra civil, financiando y apoyando a sus diferentes partes, para enfrentarse indirectamente
en un territorio que no le es propio.
Diferentes escenarios posibles
Tenemos tres posibles escenarios a futuro: el primero es que
se llegue a un acuerdo mediante la diplomacia, eso es lo que todos esperamos,
la resolución pacífica de los conflictos. Un segundo escenario que implica que el conflicto
continúe, al estilo del 2013-2014 y que avance al estilo Sirio. Y finalmente el
escenario que esperamos que no ocurra y que nadie espera que suceda, que es una
guerra nuclear entre potencias.
S.C.
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