El domingo se llevaron a cabo en
Cuba una serie de protestas difundidas por toda la estructura mediática pro estadounidense
y redes sociales, que sorprendieron por ser inusuales en la isla, pues no se
registraba un episodio parecido en el país desde 1994. Resultan extrañas después
de más de 60 años de revolución.
La realidad es que ocurrieron y
se desarrollaron en varias provincias de la nación caribeña. La causa de las
protestas antigubernamentales tiene su origen en algo tan antiguo como la misma
revolución, el bloqueo de EEUU a la isla. Este es el causante de la escasez de
alimentos, de medicamentos, de insumos -como jeringas y agujas- y dificultades para el suministro eléctrico;
las demandas centrales de los manifestantes. La situación también se ve
agravada producto de la pandemia que ha paralizado la economía cubana y el
turismo, gran fuente de ingresos para el país.
La política genocida de EEUU
contra Cuba se recrudeció durante la administración de Donald Trump y luego,
Joe Biden, la ha mantenido. La Cancillería de Cuba afirmó que durante el
gobierno del presidente Trump se aplicaron 243 medidas coercitivas unilaterales
contra la isla, de las cuales 55 solo se aplicaron en 2020.
El pasado mes de junio, la
Asamblea General de Naciones Unidas aprobó una resolución que exige el fin del
bloqueo comercial, económico y financiero de EEUU contra Cuba. En ese momento
el canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció que los daños ocasionados por
esta medida superan los 147.000 millones de dólares y acusó a Washington de
aprovechar la pandemia para aumentar la presión contra la isla.
Los efectos del Bloqueo
La demanda de los manifestantes
se centró en la escasez de alimentos, medicamentos y disponibilidad de energía eléctrica. Frente al tema del suministro energético el
presidente Miguel Díaz- Canel aseguró que la política del presidente Trump
atentó contra la compra de combustible y los componentes necesarios para que el
sistema energético nacional hiciese frente a la demanda.
Asimismo el ministro de Energía y
Minas, Liván Arronte Cruz, afirmó que se está trabajando en los problemas del
sistema eléctrico nacional afectado en la última etapa por el bloqueo. “Las
limitaciones financieras y de crédito del país para reparar las termoeléctricas
han estado muy marcadas por el bloqueo, así como los problemas en el acceso a
combustibles” expresó el ministro.
La Pandemia y la vacuna
El bloqueo económico también agravó
la situación de la salud pública en la isla en medio de la pandemia, lo que ha
dificultado el acceso a medicamentos e insumos como jeringas y agujas para la
lucha contra el Covid 19. Las afectaciones ascendieron a casi 200 millones de dólares
entre abril y diciembre de 2020.
La pandemia también ha creado
dificultades económicas que ha llevado a que Cuba esté funcionando solo con sus
reservas. En este contexto el país le dio prioridad a la lucha contra el virus
y a la creación de una vacuna propia que muestra un nivel de eficacia muy alto,
no solo en los estudios clínicos, sino también en la práctica.
El sector biotecnológico en Cuba ha venido desarrollándose desde la década de 1980 y es esta estructura
de investigación y producción la que ha permitido crear, en muy poco tiempo,
dos vacunas contra el Covid 19: Abdala y Soberana-2. Que sea el país de la revolución
la única nación latinoamericana en crear un fármaco propio, no es del agrado de
EEUU.
En la actualidad en el país se
han aplicado más de siete millones de dosis en una campaña que se ha concentrado
en la capital, originalmente el epicentro del contagio.
Guerra no convencional
Desde el 2001 y la llegada de la
guerra de cuarta generación (hoy quinta) los medios de comunicación se han
transformado en el espacio donde se libran las batallas. En este contexto las
protestas que se llevaron a cabo el domingo fueron alentadas desde el exterior
y a través de las redes sociales con el acompañamiento de los medios de comunicación.
Se detectaron publicaciones con imágenes falsas de manifestaciones de los años
90, y en las redes, del estallido en
Egipto de 2011. Asimismo hubo cuentas de Twitter cuya ubicación fue manipulada
para que pareciera que eran dirigidas desde Cuba, entre otras acciones.
Atilio Boron expresó al respecto “EE.UU.
utiliza un inmenso aparato mediático para decir mentiras, generar un clima de opinión
que rebote en la isla y que alimentó la protesta”. De la misma manera
puntualizó “la Casa Blanca maneja el 85% de la información mundial a través sus agencias”.
En este marco el presidente de
Cuba Miguel Díaz Canel acusó a EE.UU. de aplicar una política de asfixia económica
para provocar estallidos sociales en el país, pues es común que Washington utilice
en el contexto de la cuarta generación de la guerra las vulnerabilidades –
cuando no las crea- para desestabilizar gobiernos.
Richard Nephew, asesor y experto en sanciones de la Universidad de
Columbia escribió el libro “El arte de las sanciones”. En él explica que las
sanciones económicas tienen como objetivo causar dolor en el pueblo, porque las
mismas impactan precisamente sobre ellos. Esto produce que los pueblos se
revelen contra sus gobiernos y facilita sacar a los mandatarios que resultan indeseables
para Washington.
EEUU y sus intenciones injerencistas
El alcalde de Miami, Francis
Suárez, pidió una intervención extranjera a Cuba en conferencia de prensa en el
contexto de las protestas, que inclusive se registraron en esa ciudad
estadounidense. Frente a estas expresiones públicas cabe la pregunta acerca de
si no hay situaciones en Miami más relevantes de qué ocuparse, como por ejemplo
el estado deplorable de los edificios en ese lugar, más aún después del colapso
del condominio Surfside, el pasado mes de junio.
Por su parte Joe Biden aseguró en
Twitter “apoyamos al pueblo cubano en su valiente afirmación de sus derechos
fundamentales y universales, mientras todos piden libertad y alivio del trágico
control de la pandemia y de las décadas de represión y sufrimiento económico”. Frente
a estos dichos no se puede dejar de pensar, que está en sus manos terminar con
los problemas económicos en Cuba. En este contexto el presidente de México, Andrés
Manuel López Obrador expresó que el único gesto humanitario de EEUU seria
detener el bloqueo económico contra la isla, de la misma manera que lo votaron
en la Asamblea General de Naciones Unidas
los países de todo el mundo.
Finalmente la Cancillería de Rusia
expresó que sigue el desarrollo de la situación en Cuba, y tachó de “inaceptable cualquier intento de
desestabilizar el país desde el extranjero”.
EEUU reestructura se base de poder en Centro América y el Caribe.
Tras el asesinato del presidente
Jovenel Moïse en Haití a manos de mercenarios colombianos y
haitiano-estadounidenses, las protestas desestabilizadoras en Cuba, y las
detenciones de Daniel Ortega (Nicaragua) a opositores que recibían
financiamiento estadounidense; EEUU busca reestructurar su poder en América
Central y el Caribe.
Esto ocurre a un mes de la visita
de Kamala Harris a la región y su promesa de financiamiento a ONGs, además de
auspiciar la llegada de empresas estadounidenses a países centroamericanos para
"luchar contra la pobreza y disminuir los índices migratorios". Esto
se da en un contexto geopolítico de transición hegemónica en el que EEUU se
encuentra en franca decadencia y busca mantener su influencia en su primera
área de soporte hegemónico.
SC.

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