La Antártida Argentina, ciencia y derechos soberanos

 



La Argentina tiene una larga historia en la Antártida, que se remonta a casi dos siglos. Ésta comenzó en el año 1829 cuando se adoptó la primera política nacional en el continente blanco. Por aquel entonces, el gobierno de Buenos Aires, decidió crear la Comandancia Político Militar de las Islas Malvinas, la cual incluyó también al sector antártico.

A partir de 1904 el país tiene presencia ininterrumpida -hasta el día de hoy- en la Antártida a través de sus 13 bases: seis permanentes y siete que se abren en verano. Esto ha sido posible gracias a las acciones que llevó a cabo el Estado Nacional durante 117 años para ejercer y defender su título de soberanía en el continente frente a los reclamos territoriales de Chile y el Reino Unido.

La Argentina tiene derechos soberanos sobre la región debido a sus títulos derivados de la herencia española (Tratado de Tordesillas 1943), por proximidad geográfica y continuidad geopolítica de Los Andes, por el  descubrimiento de los mares antárticos por parte de los foqueros (cazadores de focas) del Rio de la plata en 1817, y por ser la primera ocupación permanente en el continente.

En 1959 nuestro país suscribió al Tratado Antártico junto a otros 12 países, que entró en vigencia en el año 1961. El Tratado busca que las naciones presentes allí solo lleven a cabo acciones con fines pacíficos y científicos. Pues durante la Guerra Fría, la presencia de la URSS en el continente provocó la desconfianza y consecuente reacción de EEUU que temía que se realizaran acciones militares.

Por esta razón el Tratado prohíbe cualquier medida de carácter militar; ensayos de toda clase de armas, en especial explosiones nucleares; y la eliminación de desechos radioactivos en la región. Luego en 1991 se firmó el Protocolo del Tratado Antártico que tiene el fin de proteger el medio ambiente en el continente y lo declara reserva natural. En el 2004 Argentina logró que la Sede permanente de la Secretaria del Tratado Antártico se asiente en Buenos Aires.




Las investigaciones científicas en la Antártida Argentina se han desarrollado desde antes de la firma del Tratado, pero a partir del mismo comenzaron a ser fundamentales para los países con presencia en este espacio.

La actividad de los científicos argentinos está dedicada a conocer el comportamiento ambiental, la ecología del lugar, atmósfera, glaciología, geografía, clima, y recursos minerales.

El periodista especialista en Defensa, Julio Mosle, comentó que los estudios realizados en la Antártida por científicos argentinos sobre el Cambio Climático fueron utilizados en la Cumbre contra el Cambio Climático en París para discutir la incidencia del mismo en el planeta.  Esto se debió a que “Argentina tiene un Observatorio Meteorológico constante en la Base Orcadas, desde 1904, y ese es el registro permanente y constante más largo de la evolución del clima en la Antártida que ha realizado el hombre”.

El Mayor Alexis Benjamín Hernández afirma que “seguir explorando – la región- será beneficioso para revelar y conocer la fragilidad del ultimo continente descubierto y poder tomar medidas globales de prevención que serán vitales para la supervivencia de un planeta castigado indiscriminadamente por la mano del hombre”.

La política de nuestro país en la Antártida es congruente con lo establecido a nivel internacional, con la Constitución Nacional y con sus Derechos soberanos sobre el territorio. En este marco nuestra presencia desde hace más de un siglo y nuestra actividad científica allí es fundamental para defender nuestra soberanía en el continente.




Argentina es el primer país en construir una pista de tierra para aeronaves de gran porte, es el que más bases instaló, el primero en efectuar un vuelo transatlántico y tricontinental,  y el primero en certificar una Base (Marambio) con un sistema de gestión ambiental (bajo la norma internacional ISO-IRAM 14001:2004). También es importante referenciar uno de los hechos más relevantes y menos mencionado, que es la conquista argentina del Polo Sur (Operación 90° - Polo Sur), por vía aérea y terrestre en 1965.

Las actividades científicas desarrolladas en la Antártida no podrían concretarse sino fuera por el sostén logístico y operacional de las Fuerzas Armadas. Todos los años entre los meses de noviembre y marzo se realiza la Campaña Antártica de Verano (CAV) un operativo de gran envergadura que cumple la misión de abastecimiento, relevo y retiro de residuos en diversas bases. La CAV moviliza el poder de la Fuerza Aérea  a través del C-130 Hércules, los DHC-6 Twin Otter, los Helicópteros MI-17, como así también el rompehielos Almirante Irízar, entre otros.



En la edición 2020-2021, caracterizada por el contexto de Covid 19, cumplir con las tareas esenciales descriptas presentó un gran desafío, pues al momento de realizarse, la Antártida era el único continente en el mundo donde no había casos reconocidos portadores del virus, por lo que la CAV se realizó bajo estrictas medidas sanitarias a través de la implementación de un protocolo estricto.

Producto de la Pandemia solamente se fortaleció la presencia argentina en aquellas bases que son permanentes, las que están abiertas todo el año, por lo que no se abrieron las bases temporarias. En ellas solo se hizo una inspección para ver el estado en el que se encontraban. Estas acciones hicieron que se reduzca la cantidad de personal militar y científico que participa  de la campaña.

En éste contexto el ministro de Defensa, Agustín Rossi destacó que aún en estas condiciones Argentina no desistió de su presencia  “hay países que han tomado la decisión de suspender su campaña” pero “nosotros decidimos hacerla”.


SC

Comentarios