La Corte Suprema de Colombia
ordenó la detención domiciliaria del ex presidente y actual senador, Álvaro
Uribe Vélez, por los delitos de soborno a testigos en actuación penal y fraude
procesal. Sumado a ello -como si esto fuera poco- se conoció que el funcionario
también dio positivo para coronavirus.
Todo comenzó en el año 2011 cuando el actual senador del Polo Democrático Alternativo y vocero oficial del
Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE), Iván Cepeda, acusó a Álvaro
Uribe de ser parte del surgimiento de los grupos paramilitares en el país.
Cepeda, para realizar su acusación, presentó como testigos a ex miembros del
paramilitarismo. Por ésta situación Uribe se dirigió a la Corte Suprema y acusó
al activista de manipular a los testigos.
La justicia investigó y llegó a
la conclusión de que el vocero de MOVICE no había sido quien manipuló testigos,
sino que fue el mismo Álvaro Uribe quien llevó a cabo tal acción. Por ésta razón, el Tribunal decidió privarlo
de su libertad hasta que se desarrolle el juicio oral, ya que intentan evitar
que el ex mandatario obstruya el accionar de la justicia.
Álvaro Uribe Vélez es uno de los políticos
más influyentes y controversiales de la historia contemporánea colombiana, por
lo que su detención se transforma en un hito, no solo porque es la primera vez que
la Corte toma esta medida contra un ex presidente, sino también por que durante
años se lo vinculó a varios hechos delictivos relevantes como fue el caso de
los Falsos Positivos, además de su relación con el narcotráfico y el
paramilitarismo.
Fue electo presidente de la
nación en dos ocasiones, durante los periodos 2002-2006 y 2006-2010. Se opuso
fuertemente al acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC –EP durante el
gobierno de Juan Manuel Santos y en la actualidad es la figura más importante
del partido Centro Democrático, la fuerza que dirige el país, de la mano del
presidente Iván Duque.
Para conocer un poco sobre su
historia, comparto a continuación parte de un informe que realicé en el año
2011 y publiqué en éste blog sobre la situación política de Colombia. En el
mismo trato algunos antecedentes del ex mandatario para poder entender quién es
éste personaje político y qué representa.
El Uribismo
Durante el periodo 1998- 2002 se llevó
a cabo entre el gobierno del por entonces presidente Andrés Pastrana un proceso
de negociación para lograr la paz entre el Estado y la guerrilla de las FARC
que se denominó Proceso de Negociación en el Caguán o Diálogos de Paz en el
Caguán. El mismo no logró concretarse.
Debido a los incesantes
secuestros de las FARC después de la ruptura del acuerdo de paz, Gustavo
Francisco Petro Urrego, político colombiano, ex militante del movimiento armado
insurgente M-19, aseguró que “La traición que la sociedad colombiana
experimentó de un proceso de paz al cual le puso toda la esperanza – pues ninguna
de las partes la quería realmente-
produjo un efecto político que la guerrilla no previó, que fue el
ascenso de la extrema derecha muy ligada al narcotráfico, lo que se llamó “el
uribismo”.
El uribismo proviene del ex
presidente Álvaro Uribe, enemigo declarado de las FARC. Un hombre que empezó su
carrera política en los años 80 en su ciudad natal, Antioquia, localizada en la
zona noroccidental del país, cuya capital es Medellín, la ciudad del cartel y
cuyo exponente más conocido fue Pablo Escobar.
El periodista Ignacio Gómez, uno
de los principales investigadores de Uribe, cuenta en el documental El
origen de las FARC que comenzaron a amenazarlo cuando demostró la existencia
de un helicóptero del presidente Uribe en el laboratorio Tranquilandia. En éste
marco el comunicador declaró: “el presidente era en 1984 dueño de un
helicóptero que fue encontrado en el laboratorio de cocaína más grande jamás
descubierto en la historia del narcotráfico”.
Mientras el presidente Álvaro
Uribe era alcalde de Medellín, Pablo Escobar, desarrollaba con la población de
esta ciudad un programa cívico - social que se llamaba "Medellín sin
disturbios". En esos barrios la alcaldía llevaba a cabo campañas sociales
que se mezclaban con las donaciones y propuestas de Pablo Escobar.
Los servicios de información
estadounidenses denunciaron en el año 1991, a través de un documento
confidencial desclasificado, que Álvaro
Uribe Vélez estaba relacionado directamente con el narcotráfico. Este documento
fue titulado “Perfiles de Traficantes Colombianos” en el se puede leer el
siguiente enunciado:
“Álvaro Uribe, senador, colabora
con el cartel de Medellín al más alto nivel gubernamental y es amigo íntimo de Pablo
Escobar que ha financiado su campaña electoral”.
En la época de las matanzas de
sindicalistas, cuando Uribe era gobernador de Antioquia, legalizó sociedades de
seguridad privadas denominadas “Convivir” que se aliarían con los grupos
paramilitares. Estos, según Ignacio Gómez, “asesinaron a sindicalistas y a por
lo menos 134 miembros de una comunidad afro-colombiana”.
En aquellos años 1.500
sindicalistas fueron asesinados por cuerpos de paramilitares en la región de
Urabá, golfo de Colombia, ubicado en un sitio de confluencias entre los
departamentos de Antioquia, Córdoba, Chocó y el Tapón de Darién, en la frontera
con Panamá. Se les atribuyen miles de muertes, matanzas de civiles y el
desplazamiento forzoso de cientos de miles de campesinos.
La presidencia de Uribe se
caracterizó por no negociar con las FARC para la liberación de rehenes, incluso
fue un fuerte opositor del Acuerdo de Paz llevado a cabo por su sucesor, el
presidente Juan Manuel Santos. Uribe, en cambio, no dudo en negociar con los
grupos paramilitares, que eran tratados como aliados.
Un caso esclarecedor fue cuando
el mandatario le permitió a tres jefes paramilitares dirigirse al Congreso
colombiano, en el marco de la sanción de la ley de desmovilización. Uno de
ellos fue Salvatore Mancuso, imputado en 60 procesos por la muerte de 7.000
personas.
Mancuso dijo frente a los
congresistas, en un discurso muy aplaudido que se difundió por la televisión
colombiana que la ley de desmovilización permitiría construir los instrumentos
jurídicos para una “salida digna de la guerra para todos los comandantes,
combatientes y privados de la libertad” de la organización, y que significaba
una recompensa por su “sacrificio por la patria, por haber liberado de la
guerrilla a media república y evitar que se consolidara en el suelo patrio otra
Cuba o la Nicaragua de otrora”, razón por la cual pensaban que no debían ser
juzgados y encarcelados.
Frente a estos dichos, el
gobierno de Uribe, consolidó una ley compasiva con Mancuso y los jefes
paramilitares. El presidente finalmente los desmovilizó tras un proceso de paz
en 2006, pero el grupo se dividió y comenzó a incursionar en la delincuencia.
Las negociaciones no solo
desembocaron en la desmovilización de Mancuso sino también de unos 32.000
hombres que se convirtieron en una carga para Uribe. Unos 200 jefes negociaron
su situación en base al famoso “Decreto justicia y paz” que implicaba que a
cambio de confesiones exhaustivas, se les prometían grandes reducciones de las
penas.
Las revelaciones que en aquel
momento realizó Mancuso, llevaron a una serie de detenciones, cuando éste en
una entrevista exclusiva para RCN noticias dijo: “En todo el país se eligieron
congresistas, y ¿quiénes los eligieron? pues aquellas poblaciones que
direccionábamos directamente”.
Según Mancuso, el 35% del Congreso
había sido elegido gracias a los paramilitares. A causa de los dichos en esta
entrevista, varios senadores y jefes de la coalición uribista fueron detenidos
en la cárcel “La Picota”. Se alojaban en un ala privilegiada donde organizaban
encuentros familiares. Esta ala, pronto fue bautizada como “El Congresito”.
La Corte Suprema de Justicia
también inculpó al jefe de los servicios de inteligencia, que fue acusado de
eliminar los expedientes que relacionaban a políticos con paramilitares y
traficantes. El país, estaba sumido en una crisis calificada como “Para -
política” por la vinculación del paramilitarismo con la política.
Piedad Córdoba, senadora en
Colombia desde 1994 hasta el 2010, miembro del Partido Liberal y líder del movimiento Poder Ciudadano Siglo
XXI, aseguró hace algunos años que “todos los caminos del paramilitarismo
conducen a Uribe”. La reciente detención del ex presidente por manipular a testigos
paramilitares con el objetivo de que no se descubran sus vínculos, muestra que Córdoba
no estaba alejada de la realidad.
Otro de los casos que conmocionó
a la opinión pública fue el de “Falsos Positivos”; una serie de asesinatos
ocurridos durante el gobierno de Uribe bajo
su programa “Seguridad Democrática” durante el 2006 y el 2008. En este
contexto miembros del ejército colombiano, asesinaron a cientos de civiles
cuyos cuerpos se los hizo pasar por bajas guerrilleras en combate, pues el ejército
necesitaba presentar resultados del accionar de las brigadas contra los grupos
insurgentes.
El entonces senador Gustavo Petro denunció que los falsos positivos eran
responsabilidad del gobierno, ya que su Ministro de Defensa, Camilo Ospina
Bernal, fue quien firmó la Directiva Ministerial que consistía en ofrecer 1900
dólares por cada guerrillero o paramilitar muerto. Poner precio a la cabeza de
un revolucionario motivó a que los soldados del
ejército comenzaran a asesinar indiscriminadamente, incluso a personas
que no eran miembros de las FARC. Asimismo muchas veces, se unían a
paramilitares para llevar a cabo operaciones
conjuntas en las que se asesinaban civiles.
Después de 6 años de uribismo
decenas de periodistas, jueces, líderes indígenas y campesinos murieron,
1millón 700 mil campesinos fueron expulsados de sus tierras, 10 mil personas
desaparecieron, 430 sindicalistas fueron asesinados, miles de campesinos fueron
encarcelados acusados de terrorismo y la selva se llenó de rehenes por la falta
de dialogo con las grupos armados.
Sabrina B. Cereda

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