viernes, 17 de octubre de 2014

VENEZUELA: Cómo se lleva a cabo un golpe suave

Hace aproximadamente un año y medio, desde el triunfo electoral de Nicolás Maduro, la derecha, en alianza con grupos extranjeros, pusieron en marcha un plan de desestabilización en Venezuela con un solo objetivo: sacar al nuevo presidente bolivariano del poder. En esta entrada de mi blog conocerás la investigación que publicó el sitio Panoramas News de Chile sobre el tema un año antes, y cómo se llevó a cabo durante este periodo un plan que incluye desabastecimiento, contrabando, violencia en la calles, magnicidio y asesinato a dirigentes de la revolución. 


Luego de la desaparición física del presidente Hugo Chávez, los venezolanos debían elegir quién sería el nuevo mandatario que conduciría sus destinos durante los próximos seis años. El 14 de abril del 2013, un poco más de un mes después del fallecimiento del líder de la revolución bolivariana, se decide llevar a cabo elecciones presidenciales.

En aquel momento, Nicolás Maduro, se enfrentó al gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonski, representante de la derecha, quien también había sido adversario de Hugo Chávez en los comicios de octubre de 2012. Pero, en esta oportunidad, caería nuevamente ante el chavismo y Maduro se convertiría en el nuevo presidente de Venezuela.

Desde entonces la derecha venezolana no escatima esfuerzos en derrocar al mandatario bolivariano, viendo en la ausencia de Hugo Chávez, la oportunidad de acabar con la revolución y volver a las viejas políticas neoliberales que hicieron estragos a nivel económico y social, además de recuperar el control de los recursos naturales y estratégicos del país (petróleo).


Enumeremos los hechos acontecidos a partir de la victoria electoral de Maduro: Campaña internacional que desconocía dicho triunfo, intentos de desestabilización a través de desabastecimiento, violencia callejera, y tergiversación de la realidad en los medios de comunicación a fines, sin contar con los planes de magnicidio y el asesinato de referentes de la revolución bolivariana. Todo esto en un año y medio. El último lamentable episodio, ocurrido el 1 de octubre de este año, fue el homicidio del diputado Robert Serra y su novia María Herrera.

La periodista Eva Golinger, en su programa emitido por RT, Detrás de la Noticia, explicó que el ataque que le constó la vida al joven diputado se debió a que éste se encontraba al frente de una investigación en torno a Lorent Gómez Saleh quien se entrenaba con paramilitares colombianos para atacar con explosivos diversos lugares en Venezuela, y de esta manera crear un clima de violencia y caos social que le permitiera poder asesinar a figuras importantes del chavismo.



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Veamos todos los acontecimientos presentados en detalle, desde el principio.


Capriles desconoce triunfo electoral (abril de 2013)

Los resultados de las elecciones presidenciales del 14 de abril de 2013, emitidos por el Consejo Nacional Electoral de Venezuela (CNE) fueron desconocidos por el opositor y adversario de Nicolás Maduro, Henrique Capriles Radonski. En este contexto Capriles llevó a cabo una campaña internacional, en la que visitó varios países con el objetivo de buscar respaldo a su impugnación de los resultados, deslegitimando el triunfo electoral  chavista.

Sus argumentos estaban basados en la supuesta existencia de fraude durante el proceso electoral. Meses después, tal campaña y argumentos quedaron sin fundamento ya que pudo comprobarse con el recuento de votos, que todo había sido una estrategia del opositor y que el ganador de la contienda electoral era el actual mandatario venezolano.

A partir de entonces, Nicolás Maduro -y después de la reunión de Capriles con el presidente Santos en la casa de Nariño en el marco de la campaña internacional de deslegitimación política-, denuncia la existencia de planes desestabilizadores y conspirativos por parte de la derecha de su país, orquestados desde Colombia.

Es importante recordar que durante el mes de mayo de 2013, Colombia, había recibido no solo la visita del vicepresidente de Estado Unidos, Joe Biden, sino también se hizo efectivo el anuncio del mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, sobre la iniciativa de suscribir un acuerdo de cooperación, nada más y nada menos que con la OTAN, acuerdo que finalmente ratificó. Por lo tanto, el presidente Nicolás Maduro, tenía sobradas razones para pensar que estaban organizando planes desestabilizadores y conspirativos en su contra desde el país vecino y dirigidos por Estado Unidos.

La violencia en las calles

En Junio de 2013 -a dos meses del triunfo electoral de Nicolás Maduro-, el sitio Panoramas News que dirige el periodista chileno Patricio Mery, publica una investigación titulada “Alerta Venezuela: Se prepara el magnicidio de Maduro y de Diosdado Cabello por agentes de la CIA que operan en Chile”.

En la nota se hace referencia a un plan financiado por el narcotráfico de cocaína, que la CIA   pasaba por Chile. Los agentes de la CIA  que operaban en el país trasandino y que se encargaban del traspaso de recursos eran Washington Moreira (de la DEA) y Todd Porter (del FBI), alias “Carlitos”.

¿En qué consistía este plan? En primera instancia, asegura el medio chileno, se programaba “el  asesinato de Maduro, dentro de un ambiente de caos social y desorden generalizado, creado artificialmente”. Este crimen  buscaba  provocar un vacío de poder para presionar una  intervención militar, apoyada por la oposición y conducida por  Capriles. También asegura que “La preparación  del terreno incluye la  violencia en las calles. Ésta, será protagonizada, entre otros,  por grupos que  se dirán vinculados con la ultraizquierda, pero que son digitados desde la estación de espionaje  de la embajada estadounidense en Caracas”.

Este escenario de violencia en las calles y protestas se desarrolló durante varios meses, siendo febrero de 2014, el más preocupante. Este periodo se caracterizó por las llamadas “guarimbas”, actos vandálicos y destrozos que llevaron a cabo grupos de estudiantes -que respondían al ala más derechista de Leopoldo López con su partido Voluntad Popular y de María Corina Machado, diputada por Súmate en la Asamblea Nacional de Venezuela - en diversas ciudades, sobre edificios públicos, comercios; con quema de colectivos y camionetas de la policía, levantamiento de barricadas, disparos con armas de fuego y utilización de bombas molotov.

Uno de los episodios más violentos se registró el 12 de febrero. El mismo dejó un saldo de tres personas muertas y más de 60 heridas. Hasta una periodista  de VTV (Canal Estatal de Televisión Venezolana) recibió un disparo en el abdomen cuando ingresaba al canal.

En total, las protestas dejaron más de 40 muertos, 873 detenidos y miles de millones de pérdidas por destrozos de infraestructura pública (escuelas, hospitales, viviendas subsidiadas por el Estado etc.).

El siguiente video tomado de Telesur, cuenta brevemente de qué se trató la violencia callejera orquestada por los grupos opositores que tenian como objetivo derrocar al presidente Maduro.
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Estos grupos de la oposición no portaban dentro de sus consignas demandas "económicas", es decir, reivindicaciones salariales o exigencias de mejora en servicios públicos, sino exigían más libertad (liberalismo), menos injerencia del gobierno en las empresas (liberalismo) y la renuncia del “tirano comunista”. Ninguna pancarta solicitaba aumentos salariales u otras compensaciones de tipo social. Las prédicas iban encauzadas a derrocar el gobierno bolivariano pues afirmaban que el chavismo llevaba el país a la ruina. Muchos manifestaban que el gobierno de Maduro era una dictadura Castro-comunista y le atribuían al Estado, la responsabilidad de la enorme escasez de alimentos y de productos como: papel higiénico, jabón, etc. [1] Atilio Borón, en su momento escribió “se refirieron a las intenciones que perseguían con sus protestas utilizando una expresión a la que regularmente apela el Departamento de Estado norteamericano: "cambio de régimen", forma amable y eufemística que reemplaza a la desprestigiada "golpe de estado". Lo que se busca es precisamente eso: un "golpe de estado" que ponga punto final a la experiencia chavista[2].



Desabastecimiento y contrabando
Volvamos a la investigación de Panoramas News en Chile. La nota publicada por el sitio también asevera que para ahondar el descontento “estaba  en marcha una operación de gran envergadura  para producir en la población,  el pánico por  desabastecimiento” aclarando que “en esto, la CIA seguirá el modelo utilizado para derrocar el gobierno  de Salvador Allende en Chile, aplicado  a partir de 1970 y que concluyó con  el golpe de Estado de 1973, encabezado por Pinochet”.

La información proporcionada por el periodista Patricio Mery no escatima en detalles ya que explica cómo estaba organizado el plan de desabastecimiento “El guión parte con personas  que  se presentan, repentinamente,  en los almacenes de barrios y que compran en exceso o se  llevan todos los  artículos esenciales, especialmente alimentos. De esa manera, la demanda  superará  inexplicablemente, y por muchas veces,  la oferta, incubando en la gente la sensación de escasez,  imposibilitando de paso, la reposición en igual escala. Es lo que se conoce, dentro de las operaciones  de guerra psicológica de la CIA, como el efecto  “de las vitrinas vacías”,  usado para impulsar un clima de  desesperación y desconfianza. A continuación, empezarán  a  aparecer las filas de consumidores a la espera de comprar artículos de primera necesidad”.

En ese contexto agrega “Para acrecentar el proceso, los dineros de la CIA irán a financiar la paralización del transporte de carga terrestre a nivel nacional. Luego, sobornarán a las grandes empresas de distribución de mercancías para que suspendan o atrasen los envíos. Los supermercados, las fábricas  de alimentos y haciendas agrícolas, gracias a los dineros de la CIA, acapararán los productos, es decir, los retendrán, ocultarán o destruirán, además de producir más lento, para culminar en un boicot de gran magnitud”.

 Así fue como finalmente sucedió. A mediados del 2013, empezaron a escasear productos de primera necesidad en el país.

Venezuela tiene una economía altamente dependiente del petróleo lo que no le ha permitido desarrollar la producción propia de alimentos. En los últimos años la capacidad de consumo de los venezolanos aumentó (en estos años, la pobreza se ha reducido a la mitad) pero no ha venido acompañado del incremento de la capacidad productiva interior suficiente para cubrirlo (pese a que se han intervenido 7 millones de hectáreas para hacerlas productivas). Esto ha determinado que el incremento del consumo tenga que ser sustentado por la importación. De esta manera el desabastecimiento y el sabotaje económico fueron posibles desde la empresa privada, dado que Venezuela posee un sistema económico mixto donde el sector privado es quien comercializa mayoritariamente alimentos y artículos de primera necesidad, motivo por el cual el sector privado decide la escasez sobre los productos y el acaparamiento estratégico.

Esa ausencia de productos tenía la intención de debilitar al gobierno- en primera instancia-, subir los precios regulados de algunos bienes y arrancarle al Estado más dólares subvencionados que les permita a las empresas seguir importando bienes que luego ponen en el mercado venezolano a precios desorbitados, generando de esta forma descontento social. Por lo tanto utilizaron el problema de la condición importadora de Venezuela -herencia de su situación de país rentista por su alta dependencia del petróleo-  y el peso desorbitado de los grandes empresarios de la distribución para desabastecer a la sociedad venezolana y desestabilizar el gobierno bolivariano.

A estas maniobras se les sumó las de guerra psicológica en los medios de comunicación que se encargaron de crear un clima de “desesperación y desconfianza”. Esto generó un escenario de inquietud, de miedo a la escasez, que obligó a los ciudadanos a comprar más, por encima de sus necesidades, con el objetivo de acaparar productos por miedo al desabastecimiento y el aumento de precios.


Panoramas News, adelantó meses antes de que todo esto ocurriera que como consecuencia de esta situación “Aparecerá un mercado negro, en donde esos productos serán vendidos a  precios muy superiores  a los normales, creando un gran negocio para los especuladores y traidores,  a costa de las familias más vulnerables. Así, irritarán a los sectores populares  y, de esa forma, responsabilizarán  al gobierno  de ineficacia económica”.
Eso fue lo que sucedió. El sector privado al tener el poder de manejar la escasez sobre los productos y el acaparamiento estratégico, obligó a la población venezolana a adquirir en el mercado negro los alimentos de primera necesidad, que en el marco general de un proceso inflacionario creciente, elevaba considerablemente el precio de los artículos.

Desde 2003 existe en Venezuela un control de cambios que lleva a que sea el gobierno quien entregue los dólares necesarios para la importación. Esta medida fue tomada por Hugo Chávez durante el paro patronal debido a la salida masiva de capitales del país que amenazaban con su hundimiento, en este contexto, el gobierno entregaba dólares a 6,30 bolívares y los importadores luego etiquetaban los productos importados como si los hubieran pagado a 25 o 30 bolívares. Por esta razón el Estado decidió establecer un control de precios finales, que ha intentado frenar la inflación y la especulación.

Debe sumarse también otra acción, el contrabando, tanto de productos como de combustible con destino a Colombia. Pues las autoridades venezolanas han incautado toneladas de productos dentro de almacenes que pertenecen a empresarios vinculados con la oposición. También han confiscado grandes cantidades de estos productos en la zona fronteriza con Colombia, donde son vendidos de forma ilegal.

El gobierno bolivariano debió tomar medidas para combatir esta situación, para ello creo  el Plan Sistémico para la Lucha Integral contra el Contrabando. Enlaces: http://www.telesurtv.net/news/Aprueban-plan-de-lucha-contra-el-contrabando-en-Venezuela-20140826-0005.html


Plan de magnicidio
La investigación del periodista chileno, Patricio Mery Bell, tampoco deja de hacer referencia a la parte más preocupante de este plan, que es la intención de asesinar a dirigentes de la revolución y concretar el magnicidio del presidente Nicolás Maduro “De dificultarse el asesinato de Maduro, se activaría una segunda opción para forzar el ingreso de los militares al poder. Esta  consiste en  matar a Diosdado Cabello, culpando  a Nicolás Maduro y al servicio de inteligencia iraní, dando a conocer,  en la prensa  de oposición y en los medios que la CIA maneja en el extranjero, que habría existido una pugna de poder por el liderazgo del movimiento bolivariano.  CNN sería la encargada de darle cobertura internacional a tales mentiras” asegura Panoramas News.

Al mismo tiempo se hace hincapié en que el plan era conocido por  el entonces ministro del interior chileno  Andrés Pío Chadwick, reconocido  pinochetista, quien, lideró  una turba de la DINA (policía política de Pinochet), en 1976, y que intentó matar con pedradas y golpes de palos a obispos católicos, defensores de los Derechos Humanos, en el aeropuerto Pudahuel, a la llegada de éstos  desde Ecuador. Asimismo agrega que de esta  acción  de desestabilización en Venezuela, es parte el Mossad, a través de uno de sus agentes en Chile: el ex Ministro de Defensa, Rodrigo Hinzpeter.

El magnicidio del presidente venezolano era un hecho y fue denunciado por él mismo en cadena nacional, Telesur se encargó de televisarlo a toda América Latina.
En mayo de este año fue el Alto Mando Político del Gobierno Nacional quien se encargó de denunciar planes de magnicidio de la derecha venezolana contra el presidente de la República, Nicolás Maduro, acusaciones que se sujetaron a investigación penal y criminal y que señalaban los intentos de representantes de la ultraderecha en querer acabar con la paz del país.

Durante una rueda de prensa, Jorge Rodríguez, miembro de la Dirección Nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), mostró algunos correos electrónicos que mostraban las conversaciones entre María Corina Machado, el abogado opositor Gustavo Tarre, Diego Arria, Henrique Salas Romer y funcionarios estadounidenses que evidenciaban su complicidad en los hechos de violencia descriptos, sucedidos en las calles de Venezuela y la conspiración para derrocar el gobierno del Mandatario Nacional, pues enfatizó que quedó demostrado que las llamadas “protestas estudiantiles” denominadas guarimbas no fueron protestas estudiantiles ni espontáneas, sino una fase de acción violenta de la ultraderecha venezolana que tenía tres etapas principalmente y una cuarta de resolución. Igualmente afirmó que con estos planes desestabilizadores quedaba demostrado el involucramiento de al menos un funcionario del departamento de Estado de Estados Unidos.


A continuación algunas de las pruebas presentadas por Jorge Rodríguez sobre el plan de magnicidio del presidente de la República Bolivariana de Venezuela.











Este no fue el único hecho que aconteció en torno al plan magnicida donde están involucrados no solo miembros de la derecha venezolana sino también empresarios, el ex presidente colombiano Álvaro Uribe y paramilitares, entre otros. Para ver la cronología de estos eventos pueden leer esta nota publicada en Telesur enlace 

La investigación de Panoramas News publicada en junio de 2013 -antes de que todos estos hechos tomaran forma- no tiene desperdicio, pues ahonda en descripciones y otros posibles episodios que también ocurrieron. Pueden leer la nota completa en:


Para finalizar esta entrada, quisiera mencionar el último hecho que tubo lugar en este contexto, que es el homicidio del diputado Robert Serra. Digo en este contexto por que muchos medios de comunicación no solo de Venezuela sino también de otros países, y la derecha venezolana a través de las redes sociales, atribuyeron la muerte del diputado y su novia María Herrera a “un caso más de inseguridad”, tergiversando la realidad, en un acto de hipocresía atroz, ya que este doble asesinato se enmarca en la seguidilla de hechos orquestados por los grupos opositores nacionales y extranjeros. 
El gobierno bolivariano informó que Robert Serra y María Herrera fueron asesinados por sicarios, en “un homicidio ejecutado con gran precisión”, en un lapso de 15 a 20 minutos. Además, Miguel Rodríguez Torres, ministro venezolano de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, explicó que “según las primeras experticias y basados en los principios de la investigación, no se trata de un hecho azaroso”. El ministro consideró que “sin dudas, su muerte obedeció a una macabra encomienda”.

De la misma manera, el gobernador de Aragua y ex ministro del Interior en el último gobierno de Chávez, Tareck El Aissami, confirmó que la pista más firme que maneja el gobierno bolivariano es la de un crimen político.

Por su parte el presidente Nicolás Maduro no dudó en asegurar que se trató de “una operación quirúrgicamente preparada” y que forma parte de un plan en contra de líderes de la revolución bolivariana. El mandatario se comprometió en dar a conocer por cadena nacional “todos los detalles de la investigación, lo resultados y la aplicación de justicia para los asesinos materiales de Robert Serra y las pistas hacia los asesinos intelectuales”. Ayer en rueda de prensa cumplió  su promesa. Maduro no solo aportó los nombres de los involucrados en el crimen, sino que también mostró un video que evidencia a seis hombres entrando a la casa del parlamentario para cometer el homicidio y aseguró que se trató de paramilitares colombianos.


Es importante destacar que el 26 de abril murió el presidente del Consejo Municipal de Caracas (capital),Eliécer Otaiza, quien fue asesinado por criminales radicados en Miami, Estados Unidos.



Hay fuertes indicios de que la derecha venezolana, sectores vinculados al ex presidente colombiano y actual senador Álvaro Uribe, a Lorent Gómez Saleh y a Leopoldo López pudieran ser parte de la autoria intelectual de este crimen.  

El presidente Maduro ha acusado directamente a Uribe  de pertenecer y dirigir grupos paramilitares contra Venezuela y de estar vinculado con el asesinato del joven parlamentario Robert Serra con el apoyo de sectores de la ultraderecha en el país.

La situación en Venezuela es preocupante, la derecha no se rinde, busca boicotear constantemente la revolución iniciada por Chávez y no escatima esfuerzos ni vidas humanas en logar sus objetivos. Es evidente que un presidente progresista es un obstáculo para sus intenciones y frente a ello no dudan en utilizar la violencia extrema para derrocar a un gobierno soberano y democráticamente electo.
Desconocimiento de victoria electoral, desabastecimiento, contrabando, violencia y caos social, guarimbas, planes magnicidas, asesinato de dirigentes. 

Financiados desde Chile a través de la CIA gracias al narcotráfico, realizados por paramilitares colombianos con el consentimiento de opositores y orquestados directamente desde Washington.

Me pregunto ¿qué pasaría si un asesinato como el de Robert Serra sucediera en Estados Unidos? ¿Cómo actuaría el país de norte si fuese victima de semejantes acontecimientos como los ocurridos durante un año y medio en Venezuela? Abriría fuego contra quien fuese. Atilio Borón asegura que serían fuertemente sancionados refiriéndose al accionar golpista y conspirativo de Leopoldo López y Corina Machado en su orquestación de la violencia callejera o guarimbas que dejó un saldo de 43 personas muertas, pues Borón asegura que en Estados Unidos les caería una pena de entre 15 a 20 años. 
S.C.






[1] Manuel Sutherland en Aporrea.http://www.aporrea.org/actualidad/a182291.html
[2] Atilio Borón " La amenaza fascista" en www.rebelión.org 

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