lunes, 11 de julio de 2011

Conflicto armado en Colombia: el estado rechaza una salida pacífica.

En Colombia la guerra interna entre la guerrilla de las FARC, las bandas criminales y las fuerzas militares parece no tener fin. A 47 años del conflicto, las FARC emite un comunicado en busca de la paz. El estado, se niega a una salida política y los bandos continúan enfrentados. Un conflicto que se mantiene en el tiempo, sin encontrar una solución definitiva.


En Colombia, se viven a diario hechos de violencia marcados por la guerra, en la que esta inserta el país, desde hace décadas. El estado, se niega al acuerdo humanitario y a la negociación política con las Fuerzas Revolucionarias (FARC). En cambio éstas, piden la paz. Frente a la negativa del gobierno; continúan con sus ataques, mantienen así las tensiones y prolongan un conflicto que no tiene miras de concluir.

El ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, afirmó en el diario ElTiempo, que ese es "un tema superado" y que el Gobierno reitera el llamado a las FARC para que libere unilateralmente a los secuestrados en su poder. "El Gobierno ha reiterado numerosas veces que el canje no es una opción y que solicita a esas organizaciones la inmediata liberación, de manera unilateral, de las personas que aún mantienen en cautiverio", dijo el funcionario. Vargas Lleras subrayó que "el tema del intercambio está cerrado para el Gobierno".

Las FARC, a su vez piden "una salida civilizada y política del conflicto" a través de un comunicado, con motivo de los 47 años de creación del grupo revolucionario.

El mensaje, publicado en la página de Anncol, hace un llamado a "la movilización pacífica para buscar la paz", y hace hincapié en el acuerdo humanitario. "Es la movilización de todos los sectores de la sociedad colombiana quien impondrá la salida política del conflicto, iniciando con el acuerdo humanitario que libere a todos los presos políticos que se encuentran en las cárceles del régimen y a los prisioneros de guerra en poder de la insurgencia" expresaron.

Asimismo, el grupo antimperialista agrega: "A estos 47 años de barbarie oligárquica, tenemos que imponer la salida civilizada al conflicto con el incontenible poder de la movilización” y luego vuelven a insistir "La paz es un derecho que tenemos que hacer realidad en esta patria inundada de vejámenes. La barbarie no puede seguir siendo parte de nuestro destino durante otros 47 años más, y menos ahora que con la movilización podemos imponernos un futuro cierto y civilizado".

El extenso comunicado de 18 párrafos concluye asegurando que "en estos 47 años de batallas por la paz de Colombia desde la resistencia armada, nos ratificamos en el empeño de la reconstrucción y reconciliación de la Colombia bolivariana, la patria grande y el socialismo, iluminados por el pensamiento unitario del libertador Simón Bolívar. Porque la unidad y la paz si son posible".

Claves para entender el conflicto

Hace casi 3 años (julio 2008) la ex candidata presidencial de Colombia Ingrid Betancourt, era liberada por la guerrilla colombiana FARC-EP en un operativo denominado “Jaque”, después de 6 años de cautiverio. Junto con ella, recobraron su libertad, 11 militares del ejército de Colombia y 3 estadounidenses.

Según la versión del gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe, los ciudadanos estadounidenses trabajaban para una firma privada contratada por el departamento de defensa de Estados Unidos, con el objetivo de recoger información sobre plantaciones de droga en los lugares cercanos donde se encontraba la guerrilla. Pero las FARC aseguran que estos eran espías de la CIA. Siendo ese el motivo de su captura, ocurrida 10 años antes.

Este hecho fue el punto culminante de la relación entre el estado y el grupo político antiimperialista; relación que terminó de fracturarse, y que hasta la actualidad, ha sido imposible conciliar.


En la liberación de Betancourt, se pudo ver que, aquellos prisioneros liberados eran: militares en su mayoría, estadounidenses y personas relacionadas con la política. Pues recordemos que Ingrid Betancourt, antes de ser secuestrada, había sido candidata presidencial y había tenido una larga participación en la política como miembro del Senado de Colombia y como miembro de la Cámara de Representantes. Entonces, cabe preguntar ¿Dónde estaban los civiles comunes?, pues hasta el momento se pensaba que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia secuestraban a personas comunes, pero no, habian sólo soldados, miembros del gobierno y estadounidenses. ¿A qué se debe esto?

El economista y filósofo colombiano, Libardo Sarmiento Anzola, aclara el interrogante en la revista Nueva Sociedad: “La guerra civil en Colombia es expresión de la profunda polarización entre clases sociales. Las dos ocasiones que durante el siglo XX se intentó construir un estado social democrático de derecho, en los años 30 y en los 80, las clases dominantes respondieron con intolerancia y barbarie para impedir cualquier cambio que afectara sus intereses. El gobierno de Estados Unidos, siempre ha respondido a los llamados de la oligarquía para someter cualquier insurrección y mantener un orden construido sobre la opresión y la exclusión”.

Hay otros autores que han denominado a esta situación “guerra interna”, como es el caso del sociólogo colombiano Ricardo Vargas Meza, también en la Revista Nueva Sociedad.

La socióloga Judith Larson, en “Papers”, Revista de Sociología, la ha denominado como “guerra popular o de liberación”. Aquí mismo, asegura: “Es el término general que se ha usado para caracterizar las luchas de liberación de los países coloniales y neocoloniales” como es el caso de Colombia. Agrega que se trata de “movimientos de liberación nacional que están caracterizados por la combinación de lucha política y lucha armada llevadas a cabo por grupos nacionales que aspiran a lograr la independencia de su país. Su forma de expresión más usual ha sido la de guerra de guerrillas; forma habitualmente usada por grupos político-militares, que han debido enfrentar enemigos con gran superioridad militar”.

Ya sea guerra civil, guerra interna o guerra popular de liberación; se trata de un conflicto armado librado por varios grupos en Colombia, que representan diferentes posturas ideológicas e intereses. Por un lado, hay un gobierno de derecha que se ha mantenido a lo largo del tiempo con diferentes representantes, y que brega por defender, no sólo los intereses, sino también su íntima relación con Estados Unidos. A su vez, el país del norte, apoya con proyectos “económicos” como El Plan Colombia y militarmente al país, para mantener y prolongar su situación hegemónica.

Por el otro lado se encuentra a las FARC, grupo antiimperialista que en base a ideales marxistas leninistas buscan, como lo afirma Judith Larson en la revista de sociología “Papers”, liberar a su país de la opresión neocolonial estadounidense en que esta sumergido, a causa de sus dirigentes que han permitido y defienden el accionar de los Estados Unidos dentro de sus fronteras.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en uno de sus discursos de la sesión especial de la Asamblea Nacional, con motivo del mensaje anual dijo: “Lo digo, aunque alguien se pueda molestar, las FARC y el ELN no son ningunos cuerpos terroristas, son ejércitos, verdaderos ejércitos que ocupan un espacio, hay que darles reconocimiento, son fuerzas insurgentes, que tienen un proyecto político. Pido a Europa que retire a las FARC y al ELN de la lista de grupos terroristas del mundo por que eso tiene una sola causa, la presión de los Estados Unidos”.

Las fuerzas revolucionarias de Colombia

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, dice el politólogo colombo-venezolano Enrique Neira, en la revista Nueva Sociedad “es una de las guerrillas más antiguas y mejor organizadas del subcontinente. Generalmente se ha ubicado como el brazo armado del partido comunista colombiano, ligado a Moscú y la Habana”.

Es la guerrilla más numerosa y antigua de América Latina. Se creo después de la ofensiva que el ejército colombiano realizó, en 1964, contra “la República Marquetalia”. La República de Marquetalia, es un pequeño territorio del corregimiento de Gaitania, municipio de Planadas en el departamento del Tolima, Colombia. En dicho territorio, sin control del estado, habitaba una comunidad de campesinos comunistas alzados en armas, que eran liderados por Pedro Antonio Marín, alias Manuel Marulanda (Tiro Fijo) y Jacobo Arenas. Estos, más tarde, se convertirían en fundadores y comandantes en jefe de las FARC.

Marquetalia, fue refugio de guerrilleros comunistas que no entregaron las armas, luego de la violencia bipartidista de los años 50 y que se establecieron en la zona.

Raúl Reyes, exmiembro del Secretariado, ex portavoz y asesor del Bloque del Sur de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (que murió en marzo del 2008 en Ecuador, cuando se realizó el ataque aéreo y terrestre a uno de sus campamentos, operativo que desencadenó una controversia internacional entre Colombia y Ecuador, principalmente, y luego entre Colombia y Venezuela) dijo, en una página de periodismo alternativo catalán llamada La Haine que “El objetivo de la lucha revolucionaria de las FARC-EP, es conquistar el poder político para gobernar a Colombia con el pueblo, para beneficio de sus intereses de clase. Las FARC-EP, en su carácter de organización alzado en armas contra el estado, y su régimen político, desconocen la legitimidad de sus leyes, de sus instituciones y como tal las combaten mediante la combinación de todas las formas de lucha hasta instaurar un nuevo estado, con un gobierno garante de los intereses más sentidos de las grandes mayorías nacionales de nuestra patria”



El estado de Colombia y grupos de exterminio


A partir del surgimiento de las FARC y de otros grupos de liberación a fines de los años 60 y principios de los 70, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Movimiento 19 de abril (M-19) no sólo comienza el accionar del Estado para combatir a la insurgencia, si no también, aparecen otros grupos como las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), llamados “paramilitares”. Pues se trata de grupos de exterminio que años más tarde se los relacionará con el Estado mismo y el narcotráfico, específicamente en la presidencia de Álvaro Uribe y en el marco del Plan Colombia.

En Colombia, estos grupos de exterminio, armados e ilegales, de extrema derecha, se crearon en 1970. Están compuestos por fuerzas particulares, mercenarios, integrantes de escuadrones de asalto o grupos de seguridad privados. Tienen un carácter de tropa irregular, por lo que combaten sin obedecer las convenciones nacionales e internacionales para el ejercicio de la guerra, lo cual le permite excesos, que para el Estado, deberían ser inadmisibles.

Al grupo de exterminio AUC, se lo conoce como “Águilas Negras”. En algún momento se dijo que el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), creado por el Estado, pertenecía a las Águilas Negras o de alguna manera estaban relacionados. Otro grupo paramilitar fue “Los Rastrojos”, que también se estima que pertenecían a Autodefensas Unidas de Colombia. El presidente Uribe los desmovilizo tras un proceso de paz en 2006. En la actualidad, estos grupos, se disputan el control de las rutas del narcotráfico y son organizaciones narco-delictivas.

Cómo surgen los grupos de exterminio y cómo es su relación con el Estado

En 1984 se crea una alternativa democrática para las FARC, el partido Unión Patriótica. Este partido, estaba compuesto por gente común, campesinos, estudiantes, obreros, la gente de los barrios. Esto le permitía a las Fuerzas Revolucionarias convertirse en una organización política legal y acogerse a un periodo de paz y negociación, tras 20 años de conflicto. Marulanda, Jacobo Arenas y Alfonso Cano – principales jefes y comandantes de las FARC- se reunieron en el Palacio presidencial, donde el comandante Braulio, delegado del grupo guerrillero, firmó un acuerdo con el presidente Belisario Betancurt Cuartas, que los autorizaba a poder participar de la vida política en forma legal.

El diario comunista “La Vos”, por aquellos años, presentó los candidatos de las FARC, los del Partido Comunista y de otros grupos democráticos que concurrieron con éxito a las elecciones municipales y legislativas. Dos comandantes de las FARC fueron elegidos legisladores. Esto, implicó un vuelco a la izquierda que tomó por sorpresa a la vieja clase dirigente liberal y conservadora. Fue entonces que el Estado, produjo una represión total en la sociedad y comenzó a restringir la libertad de opinión entre otras cosas.

En este contexto se crearon grupos de exterminio con el objetivo de asesinar a las personas, militantes y dirigentes del partido Unión Patriótica. De esta manera ocurrio una masacre en la que 5.000 militantes fueron asesinados, entre estos había senadores, representantes de las cámaras, diputados, concejales, alcaldes o militantes de la Unión Patriótica.

Este es el motivo que lleva a las FARC a separarse del partido legal, reúnir a sus hombres y a aquellos que tenían cargos electos, trasladarse y organizarse en la selva. Numerosos representantes de cargos públicos, amenazados, se unieron a ellos ya que temían por su vida.

Luego de estos hechos comenzaron las matanzas de campesinos, que habían votado a la Unión Patriótica, los asesinatos eran cometidos por los paramilitares que eran protegidos por el ejército. Los grupos de exterminio se consolidaron en estas matanzas centradas en la población civil, pues enfrentaron, en escasas ocasiones a las FARC. Esto deja al descubierto que el objetivo era matar a los líderes civiles y no los grupos guerrilleros. Los grupos paramilitares estaban compuestos por narcotraficantes, comandantes del ejército y grandes propietarios rurales, temerosos de que el ascenso de la izquierda dañara sus intereses económicos.

En el documental “El origen de las FARC” de Myléne Sauloy, uno de los guerrilleros entrevistados en la cárcel “La Picota” asegura frente a estos hechos: “Entro a las FARC por un ideal de justicia, entro a las FARC por que hay mucha de la gente, que uno quiso y compartió, muerta. Vi mucha gente, muchos sueños truncados por la guerra, fui al sepelio de Bernardo Osa, fui al sepelio de Antequera, fui al entierro de Pizarro, son líderes de la izquierda democrática que lucharon desde todas formas para construir un país incluyente, democrático y sin guerra. Asistimos a la masacre de toda una generación de hombres y mujeres que creyeron en un país distinto, intentaban construir una nueva nación y la respuesta del estado ha sido el exterminio. Nosotros somos hijos de una generación que ha sido arrasada por la guerra y que la única opción que nos han dejado, si queremos estar en la actividad política, es la guerra. No nos han dejado otra opción”.

Alimentada por nuevos reclutamientos, las FARC, comenzó a atacar y a ocupar grandes poblaciones, y a capturar centenares de policías y soldados en combate.

En 1987, el ministro del gobierno interior de Colombia, Cesar Gaviria Trujillo, admitió ante el Congreso de la República, la existencia de 128 grupos irregulares que por fuera del estado y en varias regiones del país intentaban “hacer justicia” por sus propias manos. Estos grupos, estaban financiados por los carteles de la droga en combinación con esmeralderos y terratenientes ricos, afirma Enrique Neira en la revista Nueva Sociedad.



Sobre el narcotráfico, el estado y los grupos de exterminio


El presidente Andrés Pastrana, que gobernó Colombia desde 1998 hasta 2002 intentó una negociar la paz con las FARC. Para las negociaciones despejó tres municipios en la región del río Caguán, en 1998. En febrero de 2001 se firma un calendario de negociaciones sobre diversos puntos, entre los que se encontraba el acuerdo humanitario para el canje de rehenes por presos, tras tres años de discusiones.

Finalmente se realiza el denominado “pequeño intercambio”, donde son liberados soldados capturados por las FARC y guerrilleros que el estado tenia prisioneros. Además por su lado las FARC libera unilateralmente a 350 rehenes más. Esta liberación se realizó con una gran celebración en junio de 2001. Pero esta no duró mucho tiempo ya que las FARC rompen el acuerdo de paz y reinician los secuestros, por lo tanto el presidente Pastrana decide romper las negociaciones en febrero de 2002. Fue entonces cuando Ingrid Bentancurt fue secuestrada.

Paralelamente a la negociaciones que el presidente Pastrana realizó con las FARC,  el mandatario selló  una renovada alianza militar con el gobierno de Clinton en 1999, conocido como el “Plan Colombia”. Esta alianza militar implicó también la subordinación de Colombia a los intereses de Washington.


El Uribismo

Debido a los incesantes secuestros de las FARC después de la ruptura del acuerdo de paz con Pastrana, Gustavo Francisco Petro Urrego, político colombiano, exmilitante del movimiento armado insurgente M-19, dijo en el documental El origen de las FARC: “La traición que la sociedad colombiana experimenta de un proceso de paz al cual le puso toda la esperanza; ninguna de las partes la quería (a la paz) realmente, ni el gobierno ni las FARC. Esto produce un efecto político que las FARC no previó, que fue el ascenso de la extrema derecha muy ligada al narcotráfico, lo que se llamó “el uribismo”.

El uribismo proviene del ex presidente Álvaro Uribe, enemigo declarado de las FARC. Un hombre que empezó su carrera política en los años 80 en su ciudad natal, Antioquia, localizada en la zona noroccidental del país, cuya capital es Medellín, la ciudad del cartel y cuyo exponente más conocido fue Pablo Escobar.

El periodista Ignacio Gómez, uno de los principales investigadores de Uribe, cuenta en el documental El origen de las FARC que por hacer la investigación que mostraba la existencia de un helicóptero del presidente Uribe en el laboratorio Tranquilandia, comenzaron a amenazarlo. Además, seguró que “el presidente era en 1984 dueño de un helicóptero que fue encontrado en el laboratorio de cocaína más grande jamás descubierto en la historia del narcotráfico.

Mientras el presidente Álvaro Uribe era alcalde de Medellín, Pablo Escobar, desarrollaba con la población de esta ciudad un programa cívico - social que se llamaba "Medellín sin disturbios". En esos barrios tenia campañas sociales la alcaldía y estas se mezclaban con las donaciones y propuestas de Pablo Escobar.

Los servicios de información estadounidenses denunciaron, en un documento confidencial ya desclasificado, en el año 1991 que Álvaro Uribe estaba relacionado directamente con el narcotráfico. Este documento fue titulado “Perfiles de Traficantes Colombianos” en el se puede leer el siguiente enunciado:

  “Álvaro Uribe, senador, colabora con el cartel de Medellín al más alto nivel gubernamental y es amigo íntimo de Pablo Escobar que ha financiado su campaña electoral”.

En la época de las matanzas de sindicalistas, cuando era gobernador de Antioquia, Uribe, legalizó sociedades de seguridad privadas denominadas “Convivir” que se aliarían con los grupos paramilitares. Estos, según Ignacio Gómez, “asesinaron a sindicalistas y a por lo menos 134 miembros de una comunidad afro-colombiana”.

En aquellos años 1.500 sindicalistas fueron asesinados por cuerpos de paramilitares en la región de Urabá, golfo de Colombia, ubicado en un sitio de confluencias entre los departamentos de Antioquia, Córdoba, Chocó y el Tapón de Darién, en la frontera con Panamá. Se les atribuyen miles de muertes, matanzas de civiles y el desplazamiento forzoso de cientos de miles de campesinos.

La presidencia de Uribe se caracterizó por no negociar con las FARC para la liberación de rehenes -característica que se mantiene hasta hoy- pero sí por hacerlo con los paramilitares, que eran tratados como aliados.

Un caso esclarecedor fue cuando el presidente le permitió a tres jefes paramilitares dirigirse al Congreso colombiano, en el marco de la sanción de la ley de desmovilización. Uno de ellos fue Salvatore Mancuso, imputado en 60 procesos por la muerte de 7.000 personas. Éste dijo frente a los congresistas, en un discurso muy aplaudido que salió por la televisión colombiana y que en el documental ya citado El origen de las FARC se puede ver con claridad:

 “Este proceso concita a construir los instrumentos jurídicos que permitan la salida digna de la guerra para todos los comandantes y combatientes de nuestra organización, también los privados de la libertad como recompensa por nuestro sacrificio por la patria, haber liberado de la guerrilla a media república y evitar que se consolidara en el suelo patrio otra Cuba o la Nicaragua de otrora, no podemos recibir la captura”.

Frente a estos dichos, el gobierno de Uribe, consolidó una ley de desmovilización clemente con Mancuso y los jefes paramilitares. El presidente finalmente los desmovilizó tras un proceso de paz en 2006, pero el organismo se dividió y comenzó a incursionar en la delincuencia.

Las negociaciones no solo desembocaron en la desmovilización de Mancuso si no también de unos 32.000 hombres que se convirtieron en una carga para Uribe. Unos 200 jefes negociaron su situación en base al famoso “Decreto justicia y paz” que implicaba que a cambio de confesiones exhaustivas, se les prometían grandes reducciones de las penas. Las revelaciones que en aquel momento realizó Mancuso, llevaron a una serie de detenciones, cuando éste en una entrevista exclusiva para RCN noticias dijo: “En todo el país se eligieron congresistas, y ¿quiénes los eligieron? pues aquellas poblaciones que direccionabamos directamente”.

Según Mancuso, el 35% del congreso había sido elegido gracias a los paramilitares. A causa de los dichos en esta entrevista, varios senadores y jefes de la coalición uribista fueron detenidos en la cárcel “La Picota”. Se alojaban en un ala privilegiada donde organizaban encuentros familiares. Esta ala, pronto fue bautizada como “El Congresito”.

Piedad Córdoba, fue senadora en Colombia desde 1994 hasta el 2010. Ha sido miembro del Partido Liberal durante toda su vida política y es la líder del movimiento Poder Ciudadano Siglo XXI, ubicado en el ala izquierda del partido liberal. En el documental El origen de las FARC, la senadora asegura que “todos los caminos del paramilitarismo conducen a Uribe”.

La Corte Suprema de Justicia también inculpó al jefe de los servicios de inteligencia, que fue acusado de eliminar los expedientes que relacionaban a políticos con paramilitares y traficantes. El país, estaba sumido en una crisis calificada como “Para - política” por la vinculación del paramilitarismo con la política.


Uribe, la ruptura de las negociaciones y el acuerdo humanitario


En este contexto de enemistad donde el gobierno se negaba a negociar y mantenía el lema de exterminar a la guerrilla, las FARC, decidió liberar en agosto de 2007, en el marco de una liberación unilateral negociada por Piedad Córdoba junto al presidente venezolano Hugo Chávez, a 6 secuestrados mantenidos por la guerrilla hacia varios años.

En una primera instancia se liberó a Consuelo Gonzáles ex miembro de la cámara de representante e integrante del Partido Liberal y a Clara Rojas, que era en el momento de su captura, jefa de debate de Ingrid Betancourt. Frente a este suceso, Piedad Córdoba dijo en el documental citado: “Pienso que las liberaciones unilaterales se dan como una demostración, no sólo por el esfuerzo del presidente Chávez y en lo que yo haya podido contribuir ahí, sino que es un mensaje a la sociedad colombiana de que realmente es una guerrilla política armada y que además de eso busca que se pueda plantear una discusión política en Colombia”.

Uribe, por su parte, no se quedó inmóvil. Pues decidió movilizar a su electorado contra el acuerdo humanitario, la zona desmilitarizada que se utiliza para los acuerdos de paz y negociaciones, y toda solución negociada, además de pregonar la aniquilación de las FARC, con la ayuda de los medios de comunicación.

Aun así, en estas circunstancias, las negociaciones unilaterales de las FARC con Chávez y Francia, continuaron. Fue entonces cuando, las Fuerzas Revolucionarias, decidieron liberar a 4 secuestrados más. Luis Eladio Pérez, senador colombiano, miembro del Partido Liberal ; Gloria Polanco, congresista colombiana, miembro del Partido Liberal; Orlando Beltrán, que se desempeñaba como representante a la cámara y miembro del Partido Liberal y a Jorge Gechem, senador de la república y miembro del Partido Liberal.

Frente a estos hechos Uribe decidió - días después de la liberación - bombardear el campamento de Raúl Reyes en Ecuador, con un ataque aéreo y terrestre. Reyes, miembro del Secretariado, portavoz y asesor del Bloque del Sur de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que se había encargado de los acuerdos humanitarios recientes, murió tras el bombardeo. Esto desencadenó una controversia internacional entre Colombia y Ecuador, principalmente, y luego entre Colombia y Venezuela.

La muerte de Reyes causó una ruptura del acuerdo humanitario. Luis Eladio Pérez, cuenta al respecto en el documental ya referenciado:

 “Es un tema que ya se venia trabajando entre Francia, Venezuela con el presidente Chávez, Piedad Córdoba y la guerrilla. Eran tres puntos fundamentales: primer punto, liberación de todos los civiles; segundo punto, avanzar ya en un intercambio de prisioneros de guerra, soldados, policías y guerrilleros; y tercer punto, se suponía que Francia asumía el compromiso de liderar ante la comunidad europea el levantamiento de las acciones, que se le han impuesto a la guerrilla de las FARC, por haber sido consideradas terroristas. Entonces el esquema se venia dando, salimos 6 de los 10, fuimos entregados al presidente Chávez para demostrar que se quiere avanzar en una solución política a la suerte de los secuestrados, Se truncó. ¿Qué se truncó?, pues la salida de Ingrid y de los otros tres. Y ¿por qué se truncó?, porque a los dos días de nuestra liberación se produce la muerte de Raúl Reyes, y eso naturalmente genera un traumatismo”.



Estallido de la crisis del Congreso y liberación de Ingrid Betancourt

Hasta el momento habían sido ya 63 los funcionarios encarcelados por su relación con el paramilitarismo. La crisis del Congreso había llegado a su punto más grave. El descontento de la gente se hizo evidente. Fue entonces cuando decidieron extraditar a Estados Unidos a Salvatore Mancuso y a los demás jefes encarcelados.

Las organizaciones de acuerdo humanitario salieron a las calles a expresar su descontento. Por este motivo, y el aumento del deterioro de su imagen frente a la anunciación de su reelección, el presidente Uribe, organizó un rescate encubierto de los secuestrados, entre ellos estaba Betancourt. El plan consistía en que los soldados del ejército se hicieran pasar por guerrilleros que trasladarían a Ingrid y a los demás a otro campamento. Así sucedió, el plan encubierto fue un éxito, pues lograron liberar a los secuestrados: 11 militares, los 3 estadounidenses y a la famosa Ingrid Betancourt. Después de la liberación aparecieron las sospechas de que le gobierno había pagado un rescate por los secuestrados a los guerrilleros. Pero ya no importaba, pues la liberación de Betancourt había salvado a Uribe.

Después de 6 años de uribismo, quedaron decenas de periodistas, jueces, lideres indígenas y campesinos muertos; 1millón 700 mil campesinos expulsados de sus tierras, 10 mil personas desaparecidas, 430 sindicalistas asesinados, miles de campesinos encarcelados acusados de terrorismo y la selva llena de rehenes.

Al comienzo del mandato del presidente Juan Manuel Santos, quedó registrado con claridad, que éste seguiría los pasos de Uribe contra las FARC. Pues en www.infolatam.com se hace referencia a que, desde que el presidente Santos asumió su cargo, las FARC, han ocupado un lugar central en su gestión. También asegura que el presidente ha ratificado que no cesará de aplicar la política de Seguridad Democrática. En el sitio, se afirma que las FARC, ofrecieron diálogo al comienzo de la presidencia. Esto se vio en un video de Alfonso Cano, actual comandante del Bloque Central, comandante en jefe y miembro del Secretariado de las FARC, emitido por la cadena árabe de noticias Al Jazeera. Allí, Cano, le dijo a Santos: “Hombre, conversemos”. Pero el presidente fue claro: “Seguiremos enfrentando a todos los violentos, sin excepción, con todo lo que esté a nuestro alcance. ¡Y ustedes, los que me escuchan, saben que somos eficaces!” aseguró infolatam.

En la actualidad las cosas no han cambiado. El presidente Juan Manuel Santos se mantiene en la misma posición de Uribe en su momento, pues se niega rotundamente a la negociación política y al acuerdo humanitario. Vargas Lleras subrayó al respecto en www.eltiempo.com que "el tema del intercambio está cerrado para el Gobierno".

Por su parte, las FARC, propone la paz a través del camino que el Estado no esta dispuesto a enfrentar, eternizando un conflicto que parece no tener fin. Esto se ve expresado en el comunicado publicado en Anncol donde se refiere insistentemente a la salida "civilizada del conflicto, después de 47 años" de confrontación:

  "A estos 47 años de barbarie oligárquica, tenemos que imponer la salida civilizada al conflicto con el incontenible poder de la movilización, en estos 47 años de batallas por la paz de Colombia desde la resistencia armada, nos ratificamos en el empeño de la reconstrucción y reconciliación de la Colombia bolivariana, la patria grande y el socialismo, iluminados por el pensamiento unitario del libertador Simón Bolívar. Porque la unidad y la paz si son posible".


SC

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